Debería disponer de un cuaderno para esto. En fin, retomo este diario con el mismo propósito: examinarme a mí mismo y de paso perfeccionar mi escritura, ortografía y expresión, "dos pájaros de un tiro" y otros más que ahora no traigo a la memoria.
También retomo el dibujo. Empecé la práctica constante más o menos por el 15 de Abril, como en los viejos tiempos, con la diferencia de mi vista cansada; pero el gusto de antaño por el dibujo está volviendo. Ya no recordaba esta satisfacción. No quisiera depender de ella, pero debo reconocer (y ahora puedo notarlo) que es una sensación de "alto nivel" aunque provenga de un estímulo externo. No sé si esto desarrolle mi centro emocional; un maestro dice que sí, pero a mí me produce un gusto lúdico, una especie de dulce abandono. Esta sensación es la que hace al dibujo tan placentero. Dice uno de los míos (pariente cercano a quien tengo por maestro y consejero) que si persisto en ejercitarme, al cabo de un mes "te sorprenderán los resultados", lo cual experimento ya, aunque tuve que dedicarme días enteros para que resurgiera el "arrebato artístico"... está volviendo el feeling.
Con esto completaría mi desarrollo por medio de 3 vías externas. Por el intelecto, lectura, escritura y estudio; por el cuerpo, dieta y ejercicio; por las emociones, música y dibujo. Un cuadro que se me antoja demasiado bueno para ser verdad, y me entrego al desarrollo de cada aspecto con disciplina, pero no me soporto en ellos. Me prevengo y espero el derrumbe de esta torre de naipes. Fue una suerte y un azar de circunstancias las que me permitieron la conjunción de estas actividades externas, y cuanto esta torre se caiga me importará, claro, pero no demasiado, porque llevo lo mío conmigo, tengo a dónde ir. Y ya siento que viene la Adversidad a ponerme los pies en la Tierra.
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