5 de diciembre de 2006

Martes, 5 de Diciembre, 2006.

Como para medir mis reacciones sicológicas y poner a prueba mi concentración, me sometí voluntariamente a un inusual bombardeo de estímulos con los que ya no estoy acostumbrado a tratar. Los resultados: nada positivos.

En principio, mi concentración se desvanecía conforme iba recibiendo dichos estímulos, pero no era esto lo que me robaba poder precisamente, sino lo segundo: mis propias reacciones sicológicas, y son éstas las que me preocupan, pues las consideraba parte de la antigua red neuronal, ya olvidada y superada, al menos en su mayor parte. Todo lo contrario. Esta "antigua" base sicológica se levantó potente, merced a ciertas percepciones y estímulos, fenómeno que tenía previsto, pero no que fuera tan intenso, a pesar de haber reducido la tensión producto de mi estricta dieta, con una dosis más generosa, lo que pensé contribuiría a proteger las neuronas de sobrecarga. Entiendo que la falta de exposición a ciertos estímulos bien pudo generar una predisposición a un aumento de receptividad, lo que los "intensificó". Pero aún no entiendo por qué ese resurgimiento tan fuerte de los antiguos condicionamientos, si me entrené, me he trabajado y con un empeño constante (y tal vez obsesivo, al grado de prescindir de elementos vitales trocándolos por austeridad); pues llevo ya varios años lidiando con una serie de rasgos particulares que tengo,los cuales pensé que había debilitado mediante entrenamiento. Y resultan estar tan vigentes e intensos como hace dos, cinco o siete años.

El darme cuenta de esto, francamente me desanimó, pues me doy cuenta de mi auto-engaño, y de mi incorrecto e insuficiente entrenamiento. Tanto esfuerzo... y sigo siendo el mismo.

Siento como si hubiera perdido algo. Pero, ¿qué? Absolutamente nada. Fueron más o menos 3 incidentes los que despertaron la masa yoica y me dejaron fuera de concentración. Yo no quiero ser mejor que nadie, sino superior a mí mismo y esta prueba me demuestra si no un retroceso, al menos un estancamiento que me indica que no me he movido sicológicamente; no he disuelto ni conmovido los condicionamientos que reaccionan exactamente igual a los mismos estímulos y producen parálisis y auto-boicot.

En ese momento, en mi decepción al ver lo nulo de mis esfuerzos, hasta pensé desistir en mi lucha contra mis demonios internos, y resignarme a su permanencia y solidez, a que siempre estarán ahí, sin importar cuánto me entrene, sin importar cuánto me esfuerce. Hasta comencé a justificar su existencia...

Pero sé que de darme por vencido, éste retraimiento, voluntario o no, sería sólo temporal: tarde o temprano reiniciaría la lucha, partiendo del hecho de que las recaídas son parte del proceso; siempre es así y seguirá sucediendo, nadie dijo que sería fácil. Esta idea derivó en un compromiso interno:

Aquí estaré siempre presente, durante esta "corta jornada de vida terrenal", luchando contra mis demonios por mantener mi Enfoque Evolutivo pese a todo.

Y yo los voy a arrastrar a todos ellos conmigo.

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