"Más difícil luchar contra el Placer que hacerlo contra la Ira". Heráclito.
Si no me nubla el sufrimiento lo hacen el placer y el bienestar. Entonces (casi inconscientemente) me busco adversidad para despabilarme... y funciona. Me siento más alerta, resurgiendo en mí la disposición al desarrollo; es como si superara un estado de amnesia y recordara quién soy y lo que debo hacer.
Quisiera aprender a recibir lo placentero y disfrutarlo sin dormirme en su engaño, sin que me atrape o hipnotice; sin creer en él ni depender de él. De algunos placeres he prescindido ya, de otros no me he podido desligar.
Lo adverso me produce angustia, temor y desasosiego a la vez que rechazo, aversión y desconfianza a la vida, concibiéndola como insegura y hasta tortuosa. Control sobre las circunstancias no tengo (y no creo que lo tenga nadie), así que procurarme benefactores resulta tan incierto como prevenir adversidades.
"Como las revoluciones de la Osa Mayor, así giran para todos penas y alegrías". Sófocles.
Ahora tengo más claro que sigo siendo un títere, mas he progresado considerablemente, pues reconozco tal situación y la combato. Luchando por ser dueño de mí mismo, abatido por lo adverso o adormecido por lo benévolo; pero siempre tengo en mente mi Evolución. Y aunque esta intención se debilite no la pierdo. Debería presionarme más.
Pero es por medio de todo esto que de inmediato me vuelco al progreso interno y a la aplicación del conocimiento que tengo, lo cual compone (cuando los sufrimientos no son excesivos) una gran oportunidad de crecimiento. Ejercicio, entrenamiento.
Aquí estoy solo en mi cuarto, sin comprensión de la existencia, consciente de mi ignorancia, a merced de las circunstancias, entre altibajos internos y externos. Negando placeres y buscando contrarios, reinterpretando el pasado y temeroso al futuro, inmerso en un círculo de resciliencia/abatimiento. Y concluyo (por hoy) que hay que ser flexible con respecto a la vida, fluyendo con ella sin fricción; que de nada soy dueño; que lo posible y la certeza pertenecen al interior, así como la libertad y la felicidad. El principio y el final están aquí, en mi alma.
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