Es una carga mi estado mental. Me gustaría dormir una noche sin inquietudes, y despertar un día con una mente armónica y bien estructurada, con la realidad completa e intelectualmente cubierta; pero es una aspiración vana. Me conformo con el propósito más sensato de disciplinar mi mente voluble. Tener control de mi mente y corazón, y no ser como los que alardean cultura y la utilizan para crear una impresión y protegerse de la realidad y de sí mismos. ¿De qué sirve la acumulación de conocimientos si la propia vida es un desastre? ¿De qué sirve si uno no puede ayudarse a sí mismo? Como un Parásito de la Información, que se avoca a acumular datos para crearse una imagen culta al mismo tiempo que no es capaz de dirigir su vida. No valora el conocimiento, sino como un medio para presumir y no para ser mejor; para sentirse menos miserable, como quien adquiere bienes materiales para disfrazar su infelicidad.
No, el conocimiento no existe para que un débil mental lo distorsione a su mezquindad, sino para honrarse a través de su aplicación. Es una guía para orientar al que reconoce su ignorancia y busca una expansión mental mediante su razonamiento.
Así que debo aplicar el conocimiento que tengo, sin que permanezca muerto, acumulado en mi menoria y sin haberlo valorado ni razonado jamás. Quiero vivir el conocimiento, razonarlo y aplicarlo en mí mismo, moverme con él y llevarlo en mi alma, aunque no lo recuerde. Que sea parte de mí. Porque he sentido su influencia, ha sido mi compañero, maestro, guía y amigo incondicional, jamás me dará la espalda y me invita al desarrollo que ofrece, lo cual me hace un hombre afortunado.
No necesito más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Los comentarios están siendo moderados.