Observo pasivo cómo discurre mi mente en línea recta, cediéndole lugar a mis emociones y aspectos negativos, abrumado por una pérdida de fuerza interior. Me siento menos que un hombre, me siento un autómata. Nunca en mi vida había tenido tanto sueño. Sueño que deriva en fastidio.
Todos los días, mi razón le declara la guerra a mis pasiones pero, ¿de qué sirve si no hay una voluntad que sostenga esta guerra? Sé lo que tengo qué hacer, pero no hay una intención en mí que le dé vida a lo que sé. Una máquina, por mucho potencial que encierre, sin energía es sólo materia inerte. Potencial sin explotar por falta de iniciativa.
Pero si sé lo que es un estado letárgico, es por haber experimentado su contrario. Debo revivir ese estado, esa lucidez en la que me siento vivo. Me he sometido a una vida áspera, presionado hasta el agotamiento, templado y buscado sacar lo mejor de mí a pesar de las circunstancias.
Todo por ser mejor de lo que soy y realizar un cambio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Los comentarios están siendo moderados.